Saturday, October 28, 2006

Predecir la conducta de un personaje histórico siempre será complejo, debido a las características, como habilidades o el alto intelecto que siempre a llevado consigo un sujeto que ha marcado la historia.

Fernandine de Saussure

El gran lingüista suizo y creador del método estructural, hubiera tenido en Hitler su signo lingüístico perfecto, donde el significado, -idea o representación mental- fuera evocado por la palabra Hitler y el significante, -imagen de ese algo- estuviera definida por la palabra horror.Pero Hitler, no sólo representa un signo lingüístico perfecto.

Como dice Erikson, la inmensa literatura psiquiátrica ha descrito a Hitler “...como un paranoide psicópata, un niño sádico amoral o un neurótico que actúa bajo la compulsión de matar.
En ocasiones, era todo eso, pero, por desagracia, también algo más. Fue en primer lugar un aventurero, en una escala grandiosa. La personalidad del aventurero es similar al del actor, porque siempre debe estar listo para personificar, como si los hubiera elegido, los roles cambiantes que le sugieren los caprichos del destino. Sabía como acercarse al límite, cómo dar la impresión que iba demasiado lejos, para luego volver a acercarse a su público en suspenso... Hitler sabía explotar su propia histeria...” Y si se quiere, manipularla a su antojo.
Al hablar de Adolf Hitler, pocas veces se menciona su formación o como creció, punto importante para verlo desde el punto de vista del Psicoanálisis, ya que para este enfoque lo mas importante es el pasado.


Adolf Hitler nació un 20 de Abril de 1889 en un pueblo austríaco de Braunauarm-Inn, cercano a la frontera bávara. Su padre Alois fue un hijo ilegítmo que tomó el apellido de Hitler de su abuelo paterno. Después de la muerte de dos esposas se casó con su hijastra Klara Poelzl, 23 años más joven que él, y de esa unión casi incestuosa nació Hitler. La historia que siguió es bien conocida. Padre violento. Hitler, joven rebelde e inadaptado social “... El pensamiento de esclavizarme en un hombre de oficina me enfermaba... también el hecho de no ser el amo de mi propio tiempo...”, escupía en la edulcorada “Mi Lucha”, su único escrito autobiográfico.
El fracaso de sus pretensiones artísticas al negársele la entrada a la Escuela de Arte en Viena, convirtió al joven Hitler en un ser resentido y amargado, carácter que se acrecentó con el fallecimiento temprano de sus progenitores. Los pocos que lo conocieron durante esa época oscura lo describen como un “hombre perezoso, huraño y tan reacio a todo tipo de trabajo que prefería empeñar sus libros y las pocas pertenencias personales que poseía a salir a trabajar y ganarse unos pocos hellers...”
El próximo salto es su entrada a la Primera Guerra, que lo dejaría preparado para su integración a la vida política alemana. ¿Pero su antisemitismo, su teorías raciales, su misticismo posterior, sus influencias? ¿Por qué este período de su estancia en Austria es tan poco apreciado? El error de la mayoría de los biógrafos ha sido centrar la atención en los acontecimientos posteriores, pero la etapa vienesa, (1903-1913). ha sido cubierta por un manto de sombras. Arrojemos un poco de luz.
Por aquellos años Hitler era un desocupado, que vendía acuarelas de su autoría para sobrevivir. Repasando el trabajo de August Kubizek, que compartió una pensión con Hitler y que más tarde plasmó estas vivencias en una biografía que tituló El Joven Hitler, La Historia de nuestra amistad se presenta un retrato poco común y un poco idílico de su personalidad. “Los que lo conocieron aquel año en Viena no comprendían la contradicción entre su apariencia bien educada, su lenguaje culto, su comportamiento seguro y la existencia miserable que llevaba, y lo consideraban altivo y pretencioso. No era lo uno ni lo otro, simplemente no encajaba en el orden burgués...”
El futuro líder fue un apasionado lector que concurría a las Bibliotecas Públicas de Viena, pero fue en la Biblioteca Nacional, dependiente del Palacio de Hofburg, donde encontró su mayor fuente de inspiración. De la filosofía decadentista alemana tomó como modelos a Schopenhauer y a Nietszche.


Arturo Schopenhauer (1788-1860), heredero de Kant, fue uno de los primeros pensadores que fundió la filosofía oriental con la occidental. De esta época data "Querer es esencialmente sufrir, y como vivir es querer, toda vida es por esencia dolor", influencias directas de sus estudios del Budismo. Pero es en su obra capital, El mundo como voluntad y representación donde hallamos al verdadero Schopenhauer. Aquí postula que la verdadera esencia del hombre se encuentra en la práctica de la voluntad a la que considera su motor, y afirma con notable pesimismo que “toda satisfacción, o lo que comúnmente se llama felicidad, es, por su naturaleza, siempre negativa, nunca positiva”. Años más tarde Nietzsche llevaría al extremo el camino emprendido por Schopenhaue.Consensos Psicoanalíticos
Todos los retratos psicoanalíticos de Hitler concuerdan respecto de un punto importante: la existencia de marcados síntomas paranoides (excesiva agresión y reacciones obsesivas). Tales manifestaciones estaban relacionadas con una serie de conflictos edípicos no resueltos, en particular, con el odio reprimido hacia su padre. Tales conflictos edípicos constituyen, la fuente de otros rasgos de la personalidad de Hitler, tales como (a) su fijación materna; (b) su homosexualidad latente, y (c) una serie de repugnancias, por el alcohol, la carne, razas humanas, etc.


Carácter Obsesivo Para comprender la Psicogénesis de su carácter obsesivo hay que mencionar la proyección y el desplazamiento de su agresión. La agresión excesiva resultante de conflictos infantiles muy reprimidos se proyecta en el mundo externo. El universo como tal le parecía lleno de fuerzas destructoras y hostiles. La naturaleza y el destino eran las fuentes de un poder caprichoso y hostil. El yo de Hitler está en una posición de defensa o de ataque en relación con el mundo, pero nunca de cooperación pacífica.

En el mundo social, su agresión se proyectó en primer lugar sobre los enemigos de su patria, es decir, los principales signatarios del Tratado de Paz de Versalles. Tal proceso fue paralelo a su identificación con su propio pueblo visto como víctima. Pero su vía de salida más efectiva para su agresión obsesiva fue el antisemitismo.Es posible distinguir tres etapas en el desarrollo del antisemitismo de Hitler.:La primera, está estrechamente relacionada con los conflictos edípicos mencionados. El origen de su odio y su persecución respecto a los judíos yace en el desplazamiento de su odio contra el padre. Un detalle importante en la vida de Hitler fortalece esta hipótesis psicoanalítica. Aparentemente el padre era hijo ilegítimo de un judío en cuya casa su abuela trabajaba en calidad de sirvienta. La conclusión sería que su antisemitismo fue en parte un resultado de su deseo inconsciente de limpiarse de su padre violento, borracho y moralmente impuro. La segunda etapa se relaciona con otra experiencia traumática sufrida en años posteriores de su vida.

Mientras se encontraba en Viena como un joven pintor se enamoró de una jovencita de 17 años. Según Greiner se trató de un amor profundo y desesperado que la joven rechazaba constantemente. El final resulta tragicómico, pero no para Hitler. La joven se casó con un hombre de negocios descendiente de judíos.

La tercera etapa y la más importante, está determinada por factores culturales. Durante su juventud en Viena y, más tarde, en Alemania, Hitler había estado en contacto con profundos sentimientos antisemitas, a veces con ideologías y sentimientos antisemitas. Todo esto lo ayudó a proyectar en los judíos su agresión reprimida.Es indudable que la personalidad de Hitler se presta libremente al vocabulario psicoanalítico. El complejo de Edipo constituye el concepto central del cual surgen rasgos tales como homosexualidad, impotencia sexual, masoquismo, sadismo y otros.
La inseguridad se manifestó de diversas formas en la vida de Hitler, pues estuvo tan hondamente arraigado en el, que cabe considerarlo como un prototipo de la personalidad basada en dicho sentimiento y, en consecuencia, como un modelo de la personalidad autoritaria nazi. Los años formativos en la vida de Hitler muestran una extraña coincidencia de hechos provocadores de frustración e inseguridad. Su padre, un bastardo, padece una enfermedad pulmonar y muere de una hemorragia cuando Hitler solo cuenta diez años de edad. Su conducta autoritaria y violenta constituye una permanente amenaza para las expectativas de Hitler respecto de cualquier sentimiento tierno. Su madre muere de cáncer de pecho cuando Hitler aún no ha salido de su adolescencia. Infeliz en su matrimonio vuelca todo su afecto en su hijo Adolfo, provocando así en este una actitud negativa hacia el sentimiento de pertenencia y la sentimentalidad. La envidia y los celos hacia sus hermanastros constituye una fuente adicional de inseguridad. Circunstancias posteriores de su vida, tales como su propia afección pulmonar, que contribuye a su fracaso en la Realschule, su fracaso como artista, sus años difíciles en Viena, etc., fortalecen esa primera capa de inseguridad. En el plano social, la caída del Imperio Austrohúngaro, su tierra natal, la derrota de Alemania, el país de sus ideales, su carencia de status social constituyen otras tantas fuentes de inseguridad.
Las principales formas en que se manifiesta la necesidad frustrada de seguridad, en la personalidad de Hitler, pueden describirse en su profunda necesidad de autoafirmación lo cual indica su anhelo de demostrar a todo el mundo - y a sí mismo en primer término- la base segura de su personalidad. Su agresividad, su sed de aventuras, su "voluntad de hierro", no son sino otras tantas dimensiones de su necesidad de demostrarse algo a sí mismo. En el nivel de la fantasía, su proyección de sí mismo como líder providencial de la Raza Superior tiene sus raíces en la misma inseguridad básica. Todas estas manifestaciones e inseguridad son antisociales.La identificación de Hitler con el grupo alemán plantea el problema más general de su actitud hacia la sociedad. Hitler poseía un severo "superyó", formado como compensación de su yo débil e incapaz de dominar sus fuertes impulsos antisociales. En este sentido, Hitler organizó un partido a fin de crear en sí mismo la agradable sensación de que no era un paria, y de que la tendencias fundamentales de su personalidad no eran inmorales.
El uso del concepto de "superyó" en el análisis de la personalidad de Hitler involucra ambigüedades en cuanto a su significado. Si se considera el "superyó" como una estructura cuya función consiste en reprimir los impulsos antisociales del individuo mediante la creación de formas interindividuales de conducta, entonces Hitler tenía un "superyó" fuerte y débil al mismo tiempo. Se integró con su grupo, pero el grupo mismo era antisocial por excelencia, característica que se acentúa aún más bajo el liderazgo de Hitler.Creó un partido basado en el predominio de la fuerza, que atraía al individuo en que éste tenía marcadas tendencias antisociales. Hitler creó una sociedad de personalidades sociopáticas.Parece constituir un caso de personalidad psicopática capaz de integrarse con un grupo a fin de gratificar sus propias tendencias antisociales. Es también el rasgo más notable en el tipo nazi de personalidad autoritaria.Con todo, debemos reconocer que la personalidad de Hitler no carece por completo de la capacidad para proyectar modos sociales de conducta. La imagen de una sociedad heroica, el mito de la raza superior, el sueño de una Madre Patria unida y fuerte, constituyen pruebas de ello. Pero son demasiado vagas y, por ende, inadecuadas para los standars de la sociedad contemporánea. Su función principal era la de compensar las tendencias fundamentalmente antisociales de su partido y, hasta cierto punto, del grupo germánico.Sobre predecir su conducta, esta claro de que para saber como será en un futuro, hay que ver como ha sido en su pasado, y así tendremos todos los patrones de conductas ya descritos, también hay que analizar el contexto social en el que se encuentra, los factores que determinan las opciones de respuesta que dará y además, la forma de ver el mundo de este personaje.


Generalmente los componentes de nuevos grupos "nazis" o de orientacion fascista, son personas con problemas edipicos segun psicoanalisis, pero segun la psicologia actual, tambien lo son las personas que provienen de familias disfuncionales.

La orientacion a la privacion,el totalitarismo, la violencia ... lo tocare mas adelante tambien segun psicoanalisis, ya que ahi freud menciona cosas que son dignas de pincelear.


1 Comments:

Blogger I been strong said...

Buena reseña biográfica, lo curioso es el complejo de edipo a tan grande edad, pero debemos reconocer que su padre no era tan bueno del todo, sin embargo Hitler adoraba a su madre.. Se dice también que uno de sus motivos para odiar judíos es por la muerte de su progenitora de cancer de mamas, en manos de un médico judío que por ende fue una gran negligencia.
Sin embargo, este hombre no deja de ser un líder innato en donde su persuación es más fuerte que la fuerza de mil hombres.
Saludos.
Dianis.

2:46 PM  

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